Cuando los creyentes citamos la palabra biblica que dice que a los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien, con sus diferentes variantes, en muchos casos a alguien le puede parecer que puede parecer que uno se está auto aconsejando o se está dando una autoterapia mental.
Parecería ilógico decir que todas las cosas obran para bien cuando acabamos de entrar en una situación que ha estremecido los simientos de nuestra estabilidad física, emocional y mental, sin embargo examinando los casos de aquellos hombres y mujeres que nos han precedido, encontramos en el final de su historia que en verdad todo lo que se estaba desarrollando en sus vidas los estaba conduciendo a algo mejor.
Uno de los casos en la Biblia que se ha convertido en punto de referencia en el leguaje universal cuando se habla de pruebas y dificultades es el caso de un hombre llamado Job a quien la gran mayoría de la humanidad conoce.
¿Quién podía venir a decirle a Job no te preocupes que todo obra para bien cuando la desgracia comenzó a tocar su puerta y no bien sucedía una trajedia cuando venían sus trabajadores a notificarle de una aun peor?
Cuando leemos la historia de Job poddemos dar fe de que todo obra para bien, porque leímos la historia entera y vimos un feliz fin.
El narrador de la historia nos presenta con vívidos detalles lo que dá inicio a aquella secuencia de destrucción que viene sobre aquel hombre, de manera que ya como lectores estábamos preparados para cualquier cosa, sin embargo, Job no sabe absolutamente nada de las negociaciones que se están llevando a cabo con su vida.
Leemos el libro y sabemos que todo aquello iba a terminar en una bendición enorme para Job, podemos ver que después de pasar la prueba Dios le devolvió triplificada todas sus pertenencias, incluyendo su familia, sin embargo Job no había sido advertido de que este iba a ser su final. La historia que leemos se estába desarrollando con él de protagonista, sin haber sido advertido. Job no estaba allí actuando, no podía comprender cómo era posible que todo esto le estuviera pasando a él.
En el caso que nos pertenece ya el Señor nos advirtió cuando dijo: En el mundo tendran aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo. Y nos agrega: Como Yo he vencido vosotros tambien venceréis.
Con esta palabra es que podemos saber a ciencia cierta que no importa la severidad de las dificultades que estamos pasando hay un final feliz que se nos ha prometido
Por eso aunque como Job no entendamos lo que está sucediendo en nuestra vida, la secuencia de dolor uno detrás de otro, con mayor razón que él, podemos decir: A los que aman a Dios todas las cosas obran para bien. Job no conocía al inicio de su prueba en lo que todo aquello iba a terminar, nosotros lo sabemos.

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