Thursday, August 9, 2012

LA DANZA EN LA IGLESIA.


 Entre los cambios que se registran en lo que es el culto a Dios en algunas iglesias evengélicas se encuentra el alabarle con Danza, tal y como lo menciona el Salmo 149:3 y el 150:4, pero, los estudiosos de la Biblia han encontrado que la tradución del Griego de este término Danza aqui en estos Salmos se refiere a un instrumento y no al ejercicio de seguir la musica con movimientos del cuerpo.

Cuando buscamos algún tipo de referencia con relación a esta nueva forma que se ha añadido dentro de lo que es el culto a Dios, muy dificilmente se logre encontrar un balance entre los que aprueban dicho ejercicio y los que se oponen al mismo,  porque ambos lados para defender su posición se basan en algún pasaje biblico, algunos estableciéndolo literalmente y otros através de interpretaciones y traducciones.

En lo particular, perteneciendo a una congregación que tiene grupo de danza y que dicho sea de paso me costó acostumbrarme, ya que milité en el evangelio denominado de la "senda antigua", no veo en qué forma, ángulo o medida este ejercicio dentro del culto altere lo que es la sana doctrina, en dicha congregación.

Los foros cibernéticos estan repletos de argumentos y polémicas al respecto, que más que arrojar luz, lo que hacen es confundir más a los perdidos,  por esta razón no nos aventamos a hacer un análisis con intención de convencer a nadie, sinó más bien expresar nuestro conocimiento con relación al tema y presentarlo a forma de testimonio de cómo ha beneficiado la incursión de la danza en  el ministerio.

Y estamos plenamente convencidos de que no estamos buscando una justificación a algo a sabiendas de que esté mal, sinó que estamos en la plena seguridad de que no hemos encontrado algo en la Danza que viole asunto alguno de doctrina, de hecho sería ilógico pensar que cuando Dios esté sentado en su trono jusgando a los vivos y los muertos le diga a alguien "apartaos de mi, malditos, al fuego eterno, por cuanto pertenecistes a un grupo de Danzas".

Estamos seguros que los que adversan la danza dentro de la iglesia no quisieran escuchar o leer una vez más el caso de la danza de Maria la hermana de Moisés y Aarón, quien salio danzando con panderos junto a otras mujeres del pueblo celebrando que habían cruzado el mar. Y tambien es mucho lo que han escuchado hablar de la danza del rey David delante del Arca del Pacto, por lo que mencionarle sería ya una necedad que nada aclararía.

Desde los tiempos de la antiguedad los evengélicos pentecostales han sido el blanco de críticas por los movimientos corporales que bajo una fuerte emoción de la mente o una veradera manifestación del Espiritu Santo los hace mover de forma que hasta la fecha muchos consideran incontrolable, pero que en la medida que el creyente va madurando en la Palabra se da cuenta de que ese tipo de movimientos a los que se le llama Danzar en el Espiritu, tiene su control.

Pero al controlarlo entonces quiere decir, según el que danza, que esa danza no era en el Espíritu, sinó en la carne. Aquí es donde mora el error, pensar que danzar en el Espíritu es salir dando vueltas por toda la nave, de una forma incontrolable, como si el que danza está fuera de sí,  tumbando bancas., mientras que si los pasos de la danza son ensayados y sincronizados, pertenecen a la carne.

En la Danza que se utiliza en estos tiempos dentro de la iglesia hay un sólo peligro, que es el mismo peligro que corre todo el que hace uso del micrófono en el altar y es estar muy bien seguro que lo que habla, lo que hace, lo hace para glorificar a Dios y no para proyectarse a sí mismo.

Los miembros de un grupo de Danza tienen la gran responsabilidad de vivir una vida santa y entender que tienen que consagrarse antes de ir a ministrar al altar con su forma de alabar a Dios y estar muy bien seguras de no sentirse el centro de la atracción ni por un segundo. Esa es su responsabilidad, que no es diferente de la del que canta, predica o ejecuta algun instrumento.

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