Según nos cuenta la historia de la himnología cristiana, tomada con
precisión por cancionerocristiano.com, hay una linda historia detrás de
este laureado himno, ya que se cuenta que en uno de los escasos días
soleados, un pastor y senador sueco, Carl Boberg, regresaba de una
reunión y, mientras se encontraba caminando por el campo, súbitamente
fue alcanzado por una tormenta veraniega.
Al refugiarse entre unos árboles, esperando que el cielo se despejara
y dejara de llover y tronar, Boberg reflexionó en la grandeza de Dios:
“Señor, mi Dios, al contemplar los cielos,
El firmamento y las estrellas mil.
Al oír tu voz en los potentes truenos
y ver brillar el sol en su esplendor”
Así nació “Cuán grande es Él”… A pesar de tenerla el autor en sus
apuntes desde 1885, la canción no fue muy difundida, pues se encontraba
sólo en sueco. Pero cuando fue traducida al alemán en 1907 (hace 100
años) y luego llevada a Rusia en 1912, cinco años antes de la
Revolución, se hizo popular. Un misionero inglés, Stuart K. Hine, lo
aprendió en ruso y lo tradujo, agregando la cuarta estrofa en 1948. Fue
traducida al español en 1958, por un argentino.
(Tomado de www.fuentecristiana.com)
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