Monday, August 27, 2012

EL RETO DE UNA FIGURA PUBLICA.



Justo habiendo venido de regreso  al evangelio, y acostumbrado a la vida pública, se hacía ineludible la necesidad de comunicar a todos aquella agradable noticia. Aprovechar los medios masivos de la cibernética para hacerle llegar a todos los contactos una nueva propuesta. Una propuesta diferente a la que había acostumbrado.

Utilizando los correos electrónicos masivos, los foros sociales y las publicaciones impresas, hacerle saber a cuantas personas fuera posible que había habido un cambio. Entendiendo, por supuesto,  que quizas a muchos no les interesara, sin embargo entendía tambien que si les hacía llegar otro tipo de noticias, por qué no ésta que para mi era la mejor de todas.

Desde entonces es aprovechada cada oportunidad que se presenta para dar a conocer ese glorioso cambio.

Esa posición, que dicho sea de paso es bílica, no nos hace mejor ni nos da autoridad para compararse con nadie, sin embargo no deja de maravillarnos cuando nos enteramos que personas a las que conocemos por muchos años, han sido cristianos, aun en los tiempos en los que les llegaba una invitación para alguna de las fiestas que amenizaba y no fueron capaces de hacerme llegar su mejor oferta.

Reitero que no todos tienen o entienden lo que significa hacer vida pública y lo que eso encierra, pero el que lo sabe y lo entiende, necesita entender la gran responsabilidad que tiene ante Dios de hacer llegar a otros las Buenas Nuevas de Salvación, porque para eso nos rescató el Señor, para que vayamos y digamos a otros lo que El ha hecho con nosotros.

Los compañeros de trabajo saben que ya no pueden venir con sus chistes de doble sentido, los amigos saben que ya no se pueden aparecer con un pote el fin de semana, a quienes les hacíamos el ambiente en la discoteca saben que ya no nos deben esperar allí.

O no fue precisamente eso lo que hizo la samaritana cuando se encontró con jesús junto al Pozo de Jacob? La Biblia dice que ellla fue corriendo al pueblo y le dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?
Añde que  muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en El por la palabra de la mujer, que daba testimonio.
El hecho de que muchos creyeron a Jesús por su testimonio significa que aquella mujer era bastante conocida, tenía una vida pública.

Lo mismo sucedió con Pedro, Juan, Felipe, Jacobo, Pablo y todos a cuantos el Señor llamó, se apartaron y regresaron con una nueva propuesta. Pedro y sus compañeros de pesca ya no hablaban de atarrayas, de mar ni de anzuelos. Saulo hasta su nombre fue cambiado, ya no venía con cartas de los principales judíos para perseguir a los creyentes, ahora era el hermano Pablo que hablaba cosas nuevas.

Suena contraproducente que uno se haya pasado toda una vida promoviendo públicamente cualquier otro tipo de negocios, envuelto en cualquier otro tipo de actividad y de buenas a primeras, sin un anuncio, sin dar detalles públicamente de cómo se ha producido el cambio, encontrarnos hablando de los negocios de Dios e inclusive utilizando títulos pertenecientes a los negocios del Padre.

Cuando se hace vida pública, uno de los objetivos de hacerle saber a las multitudes el cambio que se ha operado en nosotros es establecer un precedente de restitución, porque quiérase o no, por muy bien que creamos que nos hemos conducido en la vida, a alguien en algun momento, un pronunciamiento nuestro debió haber ofendido.

Al hacerle saber públicamente que somos una nueva criatura nos encontramos frente al compromiso de mantener un buen testimonio,  y aun los que han sido públicamente ofendidos, con o sin causa,  podran glorificar a Dios por nuestro testimonio, cuando oigan hablar del cambio que se produjo en nosotros.

Por supuesto, muchos te rechazaran, de ti se burlarán, te señalarán como un fanático que sólo hablas de la Biblia, pero ese es el reto. Fue el reto de los apóstoles y nosotros no somos menos que ellos.

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