Jehová le presenta al pueblo de Israel una oferta tentadora, que como dicen los americanos "They couldn`t refuse". Dificil de resistir) Abrir las Ventanas de los cielos a cambio de traer sus Diezmos al alfolí. (Mal 3:10)Esta maravillosa oferta ha sido desvirtuada por muchos por una serie de prejuicios que se han ido formulando, que van desde no creer que en los cielos hayan ventanas (1er libro de Reyes 7:19) . Teorizar que esta oferta de Dios para su pueblo es exclusiva para los Hijos de Israel y no para los Hijos de Abraham (Genesis 22:18).
Todos los hijos de Israel que creyeron en esta oferta le sacaron el mayor de los provechos, comenzando por el propio Abraham cuando regresó de la Batalla libertadora de su sobrino Lot (Genesis 14:20). Por el contrario todo el que en su justo derecho de hacer y decir lo que quiere, han sido mezquinos, pasaron a la historia en derrota. (Hechos 5:5, Marcos 10:22)
Especular que esta oferta era exclusiva de los antiguos, es un disparate que atenta contra la palabra de Dios. Porque no hay acepción de personas para con Dios (Romanos 2:11).
No es sólo un mandato traer los Diezmos al Alfolí, es una oferta atractiva. Es ofrecer mucho a cambio de poco. El que tiene ciertas nociones del mundo de los negocios sabe que esta ecuación es buena, abrir las Ventanas de los Cielos a cambio de que te despojes de la idea que con tus bienes puedes resolver todo lo que se te presenta en la vida.
Pensar que tus bienes materiales te garantizan una buena salud, estabilidad emocional, felicidad en tu vida familiar. Nada de eso se compra con tu dinero, todo viene de arriba y para poder descender de arriba es menester que las ventanas de arriba esten abiertas en tu favor.
Probar a Dios en esto es de valientes, quizás por eso tantas especulaciones en su torno. Para probar a Dios en esto es imprescindible tener fe. Es necesario creer que hay ventanas en el cielo, es necesario creer que Dios no hace acepción de personas.
Que tu no creas esta realidad, que no creas que haya ventanas en los cielos que se abren a favor de los justos, sí; porque es de los justo sostener la obra de Dios aquí en la tierra, apoyar el lugar donde recibes el pan de la enseñanza.
El hecho de que tu creas que esas ventanas estaban abiertas para el pueblo de Israel y que se cerraron eternamente a partir de la cruz, ya esas son "otras quinientas".
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