La vida del poderoso bateador ““Izzy”” Alcántara --que después del juego incluia discotecas, whiskys, mujeres, infelidades y otros placeres que suelen acompañar a las madrugadas-- ha dado un giro del cielo a la tierra.
La inclinación de “El Caballete” por la juerga llegó a tal punto que muchas veces quería que cantaran el out 27 para cambiarse el uniforme y ponerse en pinta.
“En ese sentido, yo irrespetaba el juego porque lo que quería era que terminaran para disfrutar el vacío que pensaba iba a llenar bebiendo mucho y acostándome con dos o tres mujeres”, confesó.
Punto de cambio
Las parrandas originaron una crisis económica y familiar que le llevaron a pensar viajar hasta Haití para buscar suerte por medio de la hechicería, una creencia muy acentuada entre los peloteros. Afortunadamente no lo hizo y pudo más el consejo recibido entonces por su amiga Arlín Mateo para que aceptara a Jesucristo y él le ha abierto de par en par las puertas de su corazón.
“La vida en Cristo es mucho mejor”, expresa Alcántara, quien en 1990 firmó para el profesionalismo con los Expos de Montreal y se retiró en el 2007.
“El hombre está entregado de verdad a Dios. Aquí en la iglesia todos lo quieren y es muy popular no por su pasado como pelotero, sino por el carisma que tiene, por su personalidad”, manifestó Martín Calderón, pastor de la Iglesia Pan de Vida.
Los 52 jonrones que conectó en la Liga Dominicana, 44 de ellos vistiendo el uniforme de los Tigres del Licey, conjunto con el que más brilló,lo mantienen en el cuarto lugar en la lista de todos los tiempos, detrás de Félix José (61), Ricardo Carty (59) y Mendy López (58).
“Exhorto a los peloteros y a cuaquier joven a que sigan los caminos de Jesucristo”, manifiesta ““Izzy””, ayer rumbero y hoy un misionero que anda de pueblo en pueblo y de barrio en barrio predicando el evangelio y poniendo en primer plano todos los errores que cometió en la vida.
Nuevo hijo de Cristo
La fama –poca o mucha– que Israel Alcántara pudo lograr en su paso por el béisbol la está poniendo al servicio de Dios porque está claro que la palabra llega más lejos cuando cabalga sobre ella.
“Ahora me dicen ‘El Caballete de Cristo’ y yo me siento muy emocionado con eso”, declara Alcántara, de 43 años, y quien hoy está más delgado producto de los ayunos espirituales de hasta una semana que realiza a sólo pan y jugo.
“Antes pesaba 245 y ahora tiene unas 220 ó 222. Si te llevas de la carne hace muchísimas cosas malas”, acota Izzy, cuya agenda ha dado un giro de 180 grados.
Los lunes están reservados para el estudio bíblico; miércoles: cultos de oración y estudio de la Palabra de Dios; jueves: llevar la Palabra por las calles; viernes: cultos para jóvenes y domingos: cultos de adoración y alabanzas.
Tomado de: www.Santiago30caballeros.com

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