Sunday, November 20, 2011

EL PELIGRO DE SER TRASPLANTADO!

Cuando un árbol es trasplantado (movido de un lugar a otro) por lo regular pasa por un choque (shock).   La naturaleza provee un balance en el sistema de la raiz y la corona de las hojas.
Si el árbol viene de un hogar provisional (nursery) las raices fueron  acondicionadas  por años para formar una bola de raíz lo que permite que el trasplante sea menos riesgoso.

Sin embargo si el árbol ha habitado permanentemente en un terreno donde del que no se anticipa su remoción, las probabilidades de sobrevivir al trasplante son mínimas.

Para tener mejores resultados habría que cortar un tercio de las ramas (pámpanos) durante este proceso de trasplantación y así se reduce el número de hojas que habran de crecer al llegar la próxima estación, lo cual aumenta un poco las posibilidades de sobrevivir.  (John F. Baniecki, Ph.D. Plant Pathology and Entomology Specialist).

Hace unos meses me regalaron una mata de aguacate, y esa planta nada más hizo ser plantada en el patio de mi casa para morirse. Investigando sobre este proceso de trasplantación, encontré esta información en inglés y al hacerle la traducción a español comencé a meditar en la comparación que el Señor hace sobre los creyentes con el árbol.

En el Salmo número uno al creyente se le compara con un árbol que ha sido plantado junto a las corrientes de las aguas y en Juan 15:6 Jesús dijo "Yo soy la vid y vosotros los pámpanos". Mateo 15:13 dice: "Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigada. Marcos 11:14 Jesús hace la comparación de su iglesia con una higuera.

Basados en estas relaciones señaladas en la Biblia entre el creyente y el árbol, y sin necesidad de entrar en ningun tipo de apasionamiento, podríamos con toda autoridad comparar el resultado del trasplante de los árboles con la práctica de moverse de la iglesia donde Dios nos ha plantado

Primero, de acuerdo al Dr John Baniecki el árbol que mejores posibilidades tiene de sobrevivir al trasplante es aquel que ha sido condicionado para ese propósito. Es un arbol joven al cual no se le ha permitido profundizar sus raices, sinó que se han ido podando hasta convertirlas en una bola de fácil manejo.

El ábol del campo, el que ha habitado permanentemente donde fue sembrado, que ha crecido en aquel terreno y cuyas raices se han profundizado, al arrancarlo se está exponiendo al peligro de morir. Para reducir los riesgos tiene que pasar por un proceso, tiene que renunciar a sus frondosas ramas, hay que cortarle un tercio de sus pámpanos y esperar hasta la próxima estación para saber cuán fuctífero fue el proceso de trasplantación.

Segun la información obtenida en "orangepippintrees.com" trasplantar un árbol frutal joven sólo se debe intentar en el invierno, mientras está en un estado denominado "dormant" (durmiente) y como una regla general no se debe esperar ningun fruto de estas en el año que procederá al trasplante, ya que puede tomar bastante tiempo hasta que su raiz se estabilize en el nuevo terreno.

Mientras más grande (maduro) es el árbol al ser arrancado de la tierra mucho mayor es la proporción del sistema de raiz que se pierde. El desbalance que se produce entre la raiz y las ramas es la causa de los problemas que se enfrenta.

Esto significa que la demanda de agua (la palabra) en el area de las hojas excede a lo que el sistema de raiz puede aportar, esto resulta en una sequía crónica que deja como resultado falta de crecimiento y finalmente la muerte.

No creemos que haya la necesidad de explicar cómo se compara este proceso con el de el creyente que es arrancado de donde Dios le plantó y trasplantado en otro lugar. Un tercio de sus ramas, de su trabajo, de sus logros, de su crecimiento espiritual, de su vínculo familiar y amistoso tiene que ser cortado para esperar a la próxima estación.

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