Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca. Apocalipsis 1:3
El haber sido instruído en la palabra de Dios a una edad temprana tiene sus ventajas que son más que ventajas, son una bienaventuranza. Una gracia inmerecida.
La gran mayoría de los atropellos que se cometen contra la verdad suceden por la ignorancia de la palabra.
Por falta de conocimiento de la palabra de Dios, personas que han venido a sus caminos con buenas intenciones de servirle, buenos deseos de ser cristianos, pero tienen sus corazones y sus mentes llenos de filosofía humana, llenos de sus propias verdades, aun verdades relacionadas a La Verdad, y como tal cometen una serie de torpezas cuando se paran frente a un micrófono, frente a una cámara de televisión o cuando les llega a la mano un bolígrafo (un teclado en la era moderna).
Esto es porque aunque están bien intencionados y reflejan un vivo deseo de servir a Dios, no están llenos de esta palabra vivificadora y el conocimiento de la palabra no se improvisa, al igual que cualquiera otra materia se obtiene con los años.
Es por eso que puede ser un buen cantante, un gran artista, un destacado comunicador, una verdadera estrella de la farándula, cuando intenta hacer uso de esta palabra sin haber sido instruído en ella, yerra.
Por eso vemos y escuchamos declaraciones escandalosas que le dan la vuelta al mundo através de los medios cibernéticos, disparatadas que salen de los labios de personajes que son admirados por las multitudes.
Saulo de Tarso fue uno de los más elocuentes oradores de la época, conocedor de las ciencias griegas, y por su dedicación y aplicación sus padres lo mandaron a Jerusalem a estudiar las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento, allí fue instruído por el Dr. Gamaliel, uno de los rabinos de mayor reputación en su tiempo.
Lleno de conocimiento se encontró con Jesús yendo hacia la ciudad de Damasco, y el Señor le dio una orden específica: "Levántate y entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer" Hechos 9:6
Uno de los mayores tropiezos que muchos encuentran al llegar a este camino es precisamente que no quieren que se les diga lo que tienen que hacer, quieren andar como "chivos sin ley".
Parecería contraproducente que un hombre con el conocimiento de Saulo sea enviado a un humilde predicador del evangelio para ser instruído. Mucho más contraproducente luce a la mente humana que después de su conversión Saulo se retira a los desiertos de Arabia por un espacio de tres años a prepararse, sin embargo siguiendo en obediencia las instrucciones de allí regresa siendo el gran apóstol Pablo.
Mal dirigido Pablo poseía el conocimiento de esta Palabra, de muy joven había sido instruído en las Sagradas Escrituras, lo único que le hacía falta era pasar por un proceso de sometimiento, de obediencia, un rompimiento de su caracter belicoso, soberbio y eso lo consigue cuando con humildad se somete al llamado de Jesús.
Porque no se lanzó con sus propios conocimientos de la mitología griega, con sus propias convicciones, ni siquiera con su sapiencia de la ley de Moisés, fue que pudo garantizarse un discurso diáfano, sin disparates, un discurso que llegaba a los reyes y a uno de ellos llamado Agripa por poco lo persuade a ser cristiano.
Es una bienaventuranza haber sido instruídos en esta palabra y es una gracia, una virtud dejarse llevar para ser instruído en ella. Poner a un lado los conocimientos personales y empaparse de las Sagradas Escrituras, porque ellas son las que dan testimonio de Jesús y es en ella donde alcanzamos la vida eterna.

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