Wednesday, August 17, 2011

TAN DANDO MELAO

Cuando en el barrio se anunciaba que estaban dando melao todo el vecindario salía para la avenida, donde estaba el camión repartiendo melao. En lo personal no me gustaba el melao, pero de todas formas salía corriendo con mi jarrito porque había una sensación que se experimentaba estando en la fila para recibir algo que era gratis.  Cuando llenaba mi jarrito, lo probaba y lo botaba.

Las motivaciones que nos impulsan juegan un papel preponderante en la permanecia y los resultados de lo que perseguimos.

En la congregación que pertenezco quedamos dos de doce que fuimos a un retiro espiritual en el que através de talleres, ministraciones y oración se nos impartiría las enseñanzas que debían, en parte, moldear nuestro caracter cristiano.
Así como Saulo después de haberse encontrado con Jesús en camino hacia Damasco, tuvo que ir a casa de un tal Ananías quien le iba a dar las instrucciones de lo que debía de hacer.

Al regreso de ese retiro de tres días, todos se pronunciaron efusivamente, levantaron su voz en la congregación y declararon que iban a ser pastores, maestros, evangelistas y otras tantas cosas.
Hoy;  todos o casi todos se han marchado por rumbos diferentes, abandonaron la congregación, volaron sin que algo se sepa de ellos, algunos en plena actitud de rebeldía;  y de aquellos que algo se sabe no es lo que habían confesado a su regreso del retiro. Probaron el melao y lo echaron a la basura.

Por mi parte me quedé como discípulo, esperando la dirección del que me llamó, aprendiendo y "estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo: Filipenses 1:6.  Aquí estoy,  como Pablo, diciéndoseme lo que debo hacer.

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