Si pudiera borrara todo pronunciamiento salido de mi teclado que tenga algun tipo de connotación o relación con la politica dominicana.Para el creyente es peligroso dejarse envolver en esa bola de humo que lanzan los politicos, en las que si uno se descuida se encuentra envuelto sentimentalmente en unos asuntos que tienen cuatro décadas de viejos.
Asuntos como la corrrupción que sólo se detenía a la puerta del despacho de Balaguer al salir Balaguer penetró con tanta fuerza que dejó un saldo de un presidente suicidado y uno preso.
A partir de ahí no se ha visto nadie con la voluntad de poner un paro a ese flagelo y lo único que se consigue es que cada cuatro años un grupo diferente se coloque a las puertas de ese despacho a tocar para que los dejen entrar y así agotar su turno.
El sentimiento patrio es bíblico. Esto se demuestra en 1ra de Reyes 21 donde se relata el caso de Nabot, un hombre que tenía una viña cerca del palacio del Rey y en un acto de corrupción el rey Acab le ofreció una mejor o pagarle con dinero el valor de la viña.
Las palabras de Nabot: "Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres." denotan que para él aquella viña tenía un valor sentimental incalculable. Allí había crecido, había sembrado sus matitas, había criado junto a su padre sus ovejas, había labrado aquella tierra y por ende estaba apegado sentimentalmente a su tierra. Este sentimiento le costó la vida. (Lea la historia en 1ra de Reyes 21)
Es precisamente bajo este sentimiento que a veces nos encontramos envueltos en estos asuntos de la politica que simple y llanamente no parecen tener solución. Los mismos actos de corrupción que se denuncian hoy son los mismos que primaban ayer.
Se hace casi imposible hacerse eco de los atropellos cometidos por los que nos gobiernan sin que se nos coloque la etiqueta del color del partido opuesto.
Además, cuando nos evolvemos en esos asuntos se hace tan fácil terminar con un corazón y una mente llena de odio, resentimiento, furia, impotencia, discusiones innecesarias que en nada nos edifica y nada soluciona.
Y es por eso que los creyentes optamos por esperar en nuestro Dios y la esperanza del establecimiento de un verdadero gobierno de justicia, cuando el León de la Tribu de Judá ponga su pie sobre el Monte Zion y todo ojo le verá y toda rodilla se doblará y toda legua confesará, que El es Dios; incluyendo la de los politicos prepotentes, inhumanos, insencibles al dolor ajeno que nos gobiernan y no hacen otra cosa que burlarse del pobre pueblo que los elige.
Por supuesto, esto le resulta a los que corren en esa carrera como una actitud de conformismo, el mismo conformismo del que a los jóvenes evangélicos de los años setenta se nos acusaba por rehusar envolvernos en aquella lucha, la misma que hoy; cuatro décadas más tarde se sigue librando.
Ayer tirábamos piedra, quemábamos gomas, reclamábamos el medio millón para la WASD, denunciábamos los atropellos que cometía el gobierno de turno contra la juventud dominicana.
Y hoy; ¿cuál sigue siendo nuestro reclamo?
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