Por muy céntrico que esté localizado el edificio o local que aloja un establecimiento comercial o una iglesia, siempre la gente va a encontrar dificultad en llegar la primera vez. Siempre opera en la mente el temor a lo desconocido cuando nos vamos a dirigir a un lugar que nunca antes hemos ido y para lograr sobrepasar ese temor tiene que haber un interés muy grande en llegar allí.Muchas veces caemos en el error de imaginar que aquel a quien invitamos tiene la imagen tan clara de cómo llegar como la tenemos nosotros que ya nos hemos aprendido el camino, sin embargo han sido muchas las veces que personas que hemos invitado nos llaman desde las cercanía de la dirección que les hemos dado para preguntar: ¿Dónde es exactamente que ustedes estan?
Conociendo esta virtud del cerebro humano, cuando estuve envuelto en asuntos de la comunidad promovía unos encuentros en los negocios denominados Tertulia Empresarial, cuyo objetivo principal entre otras cosas era precisamente traer la gente la primera vez, porque sabía que cuando a alguien se le presentara la necesidad de regresar se le haría más fácil.
Es bajo esta tesis que mi trabajo en mi congregación se ha concentrado en llevar a cabo actividades que de alguna forma despierten el interés general de aquellos que no entienden como parte de su compromiso con Dios, la asistencia al templo.
Si los invitamos a nuestro habitual servicio de los Domingo, es muy posible que no encontraran la motivación para llamar y averiguar cómo llegar, pero si la invitación es a un evento que quizás despierte algun tipo de interés en ellos las posibilidades se aunmentan en un 60% (para no exagerar), de que enciendan el GPS, llamen para preguntar y lleguen a como de lugar.
Es precisamente de ahí de donde viene Mangú con Fe, Spaguetti con Fe, Noche de Karaoke Cristiano, Servicarro de Oración, Kid`s Workshop y otros.
La Biblia nos dice que "Todo lo que hagamos lo hagamos para la Gloria de Dios". Si a todo lo que hacemos no le agregamos los principios que rigen los eventos y actividades, tales como: metas, propósitos y no nos aseguramos de ver si al final hemos logrado cumplir con esas metas y esos propósitos, entonces en vano hemos trabajado, aunque lo hagamos hecho para Dios.
Cuando hayamos logrado traer a la persona la primera vez y ya las indicaciones de cómo llegar pasan a ser de una imagen virtual en el cerebro a un mapa recorrido, cuando haya desaparecido el temor a lo desconocido y se les presente la necesidad de encontrar un lugar dónde alabar a Dios, lo más natural es que se dirijan al lugar que ya les es familiar.
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