Para lograr salir definitivamente de una situación que nos asedia es imprescindible conocer la gran diferencia que hay entre lo que se considera como errores del pasado y las malas desiciones.
Un error se comete cuando se actúa sin el conocimiento necesario del funcionamiento de las cosas y de buenas a primeras se encuentra el sujeto envuelto en una situación, se ha producido un impase, se da cuenta que hubo un mal cálculo de lo que sería el resultado final.
Las malas desiciones se toman a sabiendas de que lo que se va a hacer no es del todo lo correcto pero es lo que se ha determinado. Se toman las desiciones en pleno ejercicio de la libertad de cada cual hacer con lo suyo lo que bien le parezca. En este caso actúa un sentido de soberbia y de rebeldía. Esto es lo que quiero y eso es lo que voy a hacer y aunque le adviertan de los peligros, por ahí se lanza. Eso no fue un error, es una mala desición.
Al reconocer la diferencia le da al individuo la oportunidad de instruírse antes de actuar para no cometer el error y de buscar consejos antes de tomar la desición para que no sea una mala desición
Para el que ha estado sumido en cualquiera de estos hay buenas noticias: Jesucristo está dispuesto a trabajar con tu situación cualquiera que sea. El puede cambiar el pronóstico final de tus malas desiciones y tambien puede enmendar los resultados de tus errores.
Siempre se ha dico "Los errores salen caros". No hay un error o una mala desición tan caro que el sacrificio de Cristo y su Sangre derramada en el Calvario no pueda redimir.
Entrégale tu vida llena de errores y malas desiciones, El cambiará el rumbo de tu vida, cambiará tu lamento en gozo y te señirá de alegría.
A los 27 años de edad tomé la desición equivocada de apartarme del camino, no hubo error, sabía exactamente lo que estaba haciendo, conocía la palabra y sabía cuál sería el fin de mi mala desición.
En 23 años dando tropezones, tomando las más fatales desiciones que me llevaban rumbo a un precipicio. Después de haber perdido todos los bienes materiales y a punto de perder la familia y aun la vida, atendí al llamado de Jesús y El cambió por completo mi rumbo.
Créeme, lo mismo puede hacer contigo si le aceptas. El dice: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20.

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