Monday, January 10, 2011

MUSICA MUNDANA, MUSICA CRISTIANA

Entre las reflexiones que se han hecho sobre la música, se ha dicho que la Música es el alimento para nuestro espíritu. De ser así entonces es entendible que de la misma forma somos selectivos con los alimentos, de igual forma deberíamos tener cuidado a la hora de selecionar la música a la que exponemos nuestro oído.


Con relación a la música alguien escribió: "Sus efectos son múltiples, en los amantes de la música, más allá del género, ella va moldeando y a la vez sirviendo de almacen de cada una de las experiencias que vivimos. Nos moldea en la medida que deseamos subconscientemente ser como la música que escuchamos, lo deseamos al sentir que es para nosotros al identificarnos con sus letras al vibrar naturalmente con su armonía y al soñar con su melodía. Luego nos sorprende descubrir el parecido de nuestra experiencia con lo escuchado."

La música tiene la capacidad de resucitar alegrías, tristeza, amores, triunfos, fracasos con la misma intensidad que alguna vez se sintieron. En este tenor no cabe la menor duda, hay que tener cuenta con el tipo de música que escuchamos.

No obstante estas exponencias con relación a la influencia que tiene la música sobre nuestra vida, nuestors sentimientos,  todavía sigue siendo tema de debate entre los creyentes, si se debe escuchar o no música mundana. Entendemos perfectamente que en cuanto a los acordes y melodías se refiere no existe "Música Mundana" y "Música Cristiana". Que el pentagrama no contiene siete notas mundanas y siete cristianas.

Cuando hablamos de música mundana estamos hablando de temas que a la hora de ser inspirados, sus autores no le servían a Dios, su musa no fue Dios y sus propósitos a perseguir con esos temas ni la razón de fondo para grabarlos era alabar a Dios, no fueron dedicados a Dios, por el contrario, muchos con tal de alcanzar el éxito hacen hasta pactos con Satanás.

Eso es lo que convierte un tema en mundano, así le cante al amor, a la vida, a la alegría.

Estos temas que fueron gravados mientras los autores y o intérpretes vivían una vida desordenada delante de Dios, mientras perseguían con ellos colocarse en la cima de la fama, el dinero con el cual podían comprar el placer desventurado, los vicios, la popularidad, no pueden hoy porque el intérprete se haya convertido al evangelio y porque se le haga algun arreglo y se le coloque el nombre de Dios en sus letras,  de buenas a primeras convertirse en alabanzas a Dios. Sería contraproducente pensar que un tema que se grabó y se llevó a los escenarios en un ambiente y bajo los efectos de las drogas, el licor y la lascivia se pueda fácilmente transformar en un cántico para Dios.

El escuchar música envuelve cierta cuota de actitud, se puede tomar la actitud de cambiar el gusto por el tipo de música que vamos a escuhar. De esto podemos dar fé, habiendo estado envuelto en la proyección de la música através de la radio y luego por internet, no había cabida en mí de otra música que no fuera el merengue y la bachata interpretadas por los que dominan el escenario artístico secular. Con una computadora reproduciendo este tipo de música las 24 horas del día, parecía imposible que mi oído y mi gusto pudiese cambiar. Pero una actitud de cambio, una seria desición hizo el milagro al punto de no encontrar ningun tipo de deleite en otra música que no sea aquella que sirva para adorar a Dios, música sagrada, música la cual el autor se mete en ayuno y oración para que al escucharla el oyente pueda ser ministrado.

Eso es lo que le da el toque de Música Crisitiana.

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