Para poder avanzar en la vida espiritual es importante dar de ves en cuando una miradita hacia atrás e identificar a alguien a quien voluntaria o involuntariamente se le ha hecho algun daño.
Decimos involuntariamente porque sabemos que es parte de nuestra idiosincrasia "limpiarnos la mano como Pilato", justificarnos a nosotros mismos y nunca tener la culpa de nada.
Por eso es importante buscar la restitución de aquel a quien de alguna forma se le ha hecho algun daño. Aunque haya sido sin intención de dañar, es mas, aunque se crea que las intenciones fueron buenas, pero el tiempo ha demostrado que fueron equivocadas, cuando se dijo una palabra en el momento equivocado, cuando se tomaron acciones que hoy los resultados dicen que nunca se debió haber tomado.
Muchas personas no logran avanzar y desarrollarse hasta alcanzar la estatura de un varón perfecto porque viven con actitudes propias de los niños. Se han pasmado y viven llorando y quejándose como niños del mal que le hizo su abuelo, su abuela, su padre o su madre. El mal que le hicieron sus hermanos cuando niños. Viven atados a un pasado y todo lo malo que les pasa es por culpa de ese pasado que ya lleva más de veinte años. Pero nunca se detienen a buscar en su memoria a quienes ellos dañaron con su actitud, con su testimonio, con su conducta.
En este tipo de creyente, sus pecados han sido perdonados desde el día que creyeron, no hay duda que tienen su salvación asegurada. Nadie puede poner en tela de juicio su salvación, porque esa se la compró Cristo con su sangre derramada, sin embargo viven una vida de derrota porque en ellos nunca se han ocupado de identificar las áreas en las que necesitan ser ministrados con la palabra de Dios. Esos son los que el apóstol Pablo hace referencia cuando dice: "pudiendo comer viandas, tienen necesidad de leche".
Cuando se identifican las áreas en las que hace falta perdonar y restituír es cuando se abren los cielos a nuestro favor.

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