Thursday, March 22, 2012

LA CORRECCION REGENERADORA

Uno de los grandes retos que se le presenta a un padre en la crianza de sus hijos es mantener el equilibrio entre la linea que divide la corrección regeneradora y el castigo que destruye.

Cuando el hijo toma una mala desición la cual repercute y se convierte en afrenta para la familia, es imprescindible  poder identificar el bien que habrá de salir de ese mal (si es que creemos que al que ama a Dios todo ayuda a bien) sin caer en el grave error de terminar  apoyando la maldad. Poder brindar apoyo y sosten a la hora de la caída sin convertirse en un apoyador de la mala conducta de los hijos,  es un filamento muy fino que divide la correcta e incorrecta posición de los padres y debe ser tratado con mucho cuidado y sobretodo aplicando la sabiduría de Dios.

En la historia del hijo pródigo econtramos un ejemplo perfecto de una actitud equilibrada para perdonar, levantar y restaurar al hijo sin apoyarle su vagabundería.  De no ser así el Maestro no lo hubiera tomado de ejemplo.

El hijo menor de una familia adinerada toma la terrible desición de pedir lo que le pertenece y apartarse a una provincia lejana, donde nadie lo fuera a ver ni controlar su vida.
Por allá malgastó todo su dinero convirtiéndose en una afrenta para su padre, y faltando a todos los principios biblicos que aprendió de su familia  ( y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Lucas 15:13 )

Su padre pudo haber utilizado su influencia y sus recursos para investigar el paradero de su hijo, sin embargo no fue así,  se quedó tranquilo en su lugar debemos asumir que como conocedor de la palabra, intercediendo por el bienestar de su hijo perdido y solamente cuando el hijo vuelve a sus cabales, se arrepiente y toma la desición de buscar el respaldo y el subsiguiente levantamiento, es cuando el padre reacciona.

Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.  Hasta este momento no ha habido un pronunciamiento de ninguna de las partes. Entonces el hijo rompe con aquel mutismo y le dice: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.  El padre no lo dejó terminar la conversación que él había elaborado para cuando se encontraran de nuevo (hazme como a uno de tus jornaleros).

En este pasaje vemos a un hijo arrepentido de corazón. Su actitud en ningun momento es defensiva, reconoce que no sólo se ha convertido en una afrenta para su familia sinó que ha pecado contra Dios. No reclama absolutamente nada, con que su padre le diera trabajo en la finca con eso le bastaba para demostrar que su arrepentimiento era genuino.

Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Lucas 15:23

En este caso el padre no ve otra opción que extenderle la mano a su hijo. Con un arrepentimiento de esta magnitud el padre estaba seguro de que no le estaba aplaudiendo su conducta, no estaba celebrando sus desaciertos, sinó más bien celebrando que su hijo había muerto (había caido en pecado) pero ya resucitó (se había arrepentido).

Cualquier intento de levantar a un hijo que ha caído, si no se hace en la base del arrepentimiento sincero, el arrepentimiento que enseña los frutos, que se refleja en la susesiva conducta del caído, muy fácilmente se puede convertir en un gran aplauso y una motivación para que el hijo se mantenga de tropiezo en tropiezo y esto da como resultado destrucción espiritual y la desmoralización tanto del ofensor como del ofendido.

2 comments:

Anonymous said...

muy bonito la narracion, pero solo un problemita; perdon pero esto no sale de ti, pertenece a la organizacion de los testigo de jehova y la revista la atalaya.recuerdo muy bien ese articulo porque mi abuela que es testigo de jehova me lo dio para ver si tocaba mi corazon ya que fui criado bajo los principio biblico..

José Miguel Alvarez said...

Querido Anonimo, Gracias por visitar mi blog y tomar el tiempo de leerme. Es una gran satisfación.

Este arículo o mensaje nace de mi experiencia real. Alguien dijo que quien escribe tiene que leer el doble y yo violo ese principio, trato de no leer a otros para poder escribir por inspiración divina.

El Atalaya es una revista que de niño me enseñaron a rechazar (con razón o sin razón) y de una forma casi intuitiva me mantengo alejado de ella. Nunca he leído un artículo de esa revista.

Quizás hay un mensaje en este tema que Dios quiere que mucha gente conozca.

Dios te bendiga.