Tuesday, January 24, 2012

I WILL DESTROY YOU.... TE DESTRUIRE!!!

  Imágenes como estas sabemos perfectamente que son utilizadas por revistas amarillistas para hacer noticias, no obstante, este titular es una triste realidad en nuestra sociedad. Ese sentimiento oscuro, ese profundo deseo de destruír a otro se ha ido intensificando en los corazones, especialmente de aquellos a quienes no les ha nacido la luz del evangelio.

Estos negros sentimientos tienen cabidas por la ausencia del amor dentro de los corazones. El Señor Jesús nos lo advirtió cuando dijo: "Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará". Además de que responden al trabajo sincronizado del padre de mentiras, aquel que dice la Biblia vino a matar, robar y destruír . Por consiguiente todo el que tiene en su mente el pensamiento y en su corazón el sentimiento de destruír a otro, responde a ese personaje que vino a eso.

El odio, la envidia, los celos y el resentimiento juegan un papel preponderante en el deseo de destrucción del uno por el otro, fueron estos los que llevaron a nuestro primer hermano Cain a destruír físicamente a nuestro hermano Abel. "Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. "Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató." Genesis 4:5

Ese ensañamiento comienza como un simple disgusto desatendido y alimentado por las murmuraciones, las difamaciones, los chismes, las contiendas, el descontento. Es por eso que el creyente no se debe jugar con este tipo de conducta, no se debe prestar a esta practica, sabiendo que lo puede llevar al homicidio.

Para sentir y hasta llegar a expresar este deseo de destruír a otro debe haber un sentimiento de desprecio muy adentro del corazón y esto automáticamente se convierte en un homicidio. Jesús dijo en el sermón del monte: "Oíste que fue dicho a los antiguos: No matarás, y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que le diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo; quedará expuesto al infierno de fuego". (Mateo 5:21,22).

Si las consecuencias son tan severas al punto de arriesgarse a quedar expuesto al infierno, cabe la pregunta ¿por qué tanto odio entre hermanos, por qué esas ansias de hacer daño, ese deseo de destruír al otro?

¿Porque son más perversos que nosotros, porque sus maldades son peor que las nuestras, porque no se merecen al igual que nosotros el amor y la misericordia de Dios?

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