Friday, December 23, 2011

PERDON, ASUNTO DE VIDA O MUERTE

Cuando los discípulos le solicitaron a Jesús que les enseñara a orar y Jesús le dió el modelo contenido en el Padre Nuestro, al finalizar; el evangelista Mateo fue un poco mas detallista al narrar este pasaje y se asegura de incluír las recomendaciones de Jesús acerca de la importancia del perdón que dicen: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas tambien el Padre os perdonará, pero si no perdonais, tampoco Dios os perdonará.

El asunto del perdón es más importante de lo que la humanidad lo ha asimiliado, sin perdón no hay forma de entrar al cielo y a la humanidad como que se le olvida esto. La sociedad toma el asunto del perdón muy ligero y hasta ha hecho su propia percepción de lo que es el perdón. Con mucha frecuencia escuchamos personas decir "Ya yo le perdoné en mi corazón", "Yo no tengo nada que perdonarle", o la famosa frase "Quien tiene que venir es el hermano porque fué el quien me ofendió".

Mala interpretación de lo que es el perdón. El Señor nunca dijo si supieras que tu ofendistes a alguien ve y reconciliate. El fue muy específico y dijo: Si sabes que tu hermano tiene algo contra ti, esto implica ambas cosas: que tu le ofendistes o que él te ofendió. Este llamado es para el que tiene un asunto pendiente que late día y noche, una surrapita en su corazón.

El asunto del perdón es regularmente mal interpretado y por eso mucha gente vive lleno de falta de perdón, porque asumen que como ya ellos han perdonado en su corazón, eso es suficiente.

El perdón es un proceso de tres pasos: tiene que haber un arrepentimiento, solicitud de perdón y una restitución.

El arrepentimiento no se debe jamás confundir con un grave sentido de culpabilidad o de remordimiento. Un verdadero arrepentimiento es un profundo dolor de haber ofendido a Dios, cuando ofendemos a nuestro prójimo. Judas jamás se arrepintió, él le remordió la conciencia por haber traicionado al Maestro y como consecuencia se ahorcó.

Solicitar el perdón pertenece a gente espiritual, independientemente de ser el ofendido o el ofensor. Una persona que tiene una relación íntima con Dios y sabe que esa relación puede ser fácilmente interrumpida cuando existe en la mente un asunto sin resolver.

La restitución es el paso más importante y paradógicamente el más ignorado por todos. Te ofendí, te pedí perdón, me perdonastes y te perdoné, ¿y el daño que te causé, qué voy a hacer para si en alguna forma restituírte? El perdón es abstracto, nunca se podrá saber a ciiencia cierta si ha habido un verdadero arrepentimiento a menos que se muestre con la restitución del daño causado.

Eso fué exactamente lo que hizo Zaqueo cuando dijo: Señor, la mitad de mis bienes la doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguien, lo devuelvo cuadruplicado. Esto se llama: Restitución.

Era la forma en que el humano que no conoce el corazón del hombre iba a poder ver el arrepentimiento que se había producido en el de Zaqueo.

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