Saturday, December 3, 2011

COMO MEDIR A UN LIDER!

 Los estandares de  integridad moral de la más alta sociedad a la que la influencia, el dinero o la fama permite que los grandes hombres se acostejen, si fuésemos a utilizar el lenguaje popular dominicano "no le da ni por los tobillos" a los requisitos necesarios para ser un digno representante del reino de Dios aquí en la tierra.

En el principio de la formación de la iglesia cristiana de repente se presenta la necesidad de elegir una directiva de hombres que asistieran en la distribución de ayudas humanitarias a las viudas necesitadas de la época y los requisitos fundamentales para estos líderes eran lo que en nuestra sociedad entendemos como "asuntos personales en los que nadie tiene que meterse".

Se requería que el líder fuera: (a) De buen testimonio (reputación)  y (b) Lleno del Espíritu y de Sabiduría. (coherente) Hechos 6:1.

Un poco más tarde el Apostol Pablo dá orden a un joven llamado Tito de organizar la comunidad eclesiástica y de nuevo se trazan las mismas pautas y similares requisitos para los que debían ser escogidos;  Pablo dijo: "Sea el anciano (lider comunitario) irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes (temerosos de Dios) que no sean acusados como libertinos o rebeldes. Porque es necesario -continúa diciendo Pablo- que el obispo (El Lider) sea irreprensible en su posicion de mayordomo, que no sea arrogante, ni de mal genio, ni dado al vino (borrachón), ni pendenciero, ni ávido de ganancias deshonestas. Tito 1.

El más íntegro, honesto, serio y trabajador en nuestra sociedad moderna queda corto ante estas demandas. Sin embargo estos requisitos muy bien pudieran ser insustituibles cuando se va a manejar la cosa pública, si es que se le quiere dar transparencia a su manejo.

Solamente hay que seguir de cerca las campañas electorales de cualquier país para darse cuenta
de cómo al optar por un cargo público,  el candidato se expone al más riguroso escrutinio. Tanto la prensa implacable como los de la oposición se encargarán de  "sacarle los trapitos al sol".

Ahora que nos encaminamos hacia los comicios electorales del 2012 y cuando se ha levantado una ola de aspirantes al nuevo cargo de diputado en el exterior, qué bonito sería si los que aspiran a tales cargos pudieran sacar por lo menos una B en el examen de Moral y Cívica establecido en el libro de Tito capítulo 1,  por uno de los máximos líderes de la iglesia primitiva, el gran Apóstol Pablo.

Pero estamos acostumbrados a que nos dirijan líderes que no tienen una muy buena reputación y nos hemos hecho de la idea de que la vida personal de cada quien se respeta, aun cuando este se ha colocado en la vía pública y ha renunciado a su vida privada.

No hemos aprendido a marcar la diferencia entre la "vida personal" de uno que va de la casa al trabajo y del trabajo a la casa y uno que maneja los asunto públicos.

A esta sociedad no parece importarle si sus lideres son unos maledicientes, ávaros, furibundos, ladrones, adúlteros, alcohólicos. Total, esa es su vida personal.

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