Tuesday, December 20, 2011

NO CAMBIES A CRISTO POR LA NAVIDAD



Hay un corito antiguo que en su tiempo fué tema obligado de la temporada navideña en las iglesias evangélicas. Ese corito dice: "Sin Cristo en la Navidad, el mundo te ofrece engaño, no cambies a Jesucristo  por fiesta de fin de año."

Muchos que hoy lo escuchan quizás desconocen el contexto de estas frases expresadas en el corito y hasta se preguntarán ¿Cómo puede alguien dejar a Jesucristo por fiesta de fin de año? ¿Cómo se puede producir ese canje?

Si bien no es una gran pieza literaria, este coro encierra una enseñanza que para esa época se podía considerar una revelación de Dios para su pueblo.

Servir a Dios nunca ha sido fácil, no lo era en esos tiempos pasados como no lo es en la actualidad. De hecho Jesucristo no le ofreció a nadie un camino ancho ni asfaltado. "Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Mateo 7:14

Lo único que hace que ese camino sea más fácil es la promesa que el Señor nos dejó cuando se iba al cielo,  de enviarnos un consolador.

En la época en que se escribió el corito al que hacemos alusión había que ser más que valiente para permanecer en el Señor, muy especialmente cuando llegaban los días festivos de la navidad, por las demandas que existían y el sistema utilizado para medir la santidad de los creyentes y su entrega a Dios.

En aquellos tiempos cualquier persona que se convertía de Enero a Noviembre los amigos le daban literalmente hablando "hasta Diciembre" para volverse de su conversión, para que se descarriara porque la tentación era muy fuerte.

Pero ¿qué tiene que ver todo esto con cambiar a Cristo por la Navidad?

A diferencia de una fiesta de bodas a la cual se asiste con una invitación o una fiesta de cumpleaños la cual se celebra individualmente cada año y de igual forma hace falta una invitación, la navidad en aquellos tiempos, en nuestros países era una fiesta colectiva de todo el pueblo, cada esquina, cada casa era un escenario de fiesta. Una fiesta a la que no hacía falta invitación. Se podía salir por el barrio y entrar sin ningun tipo de reservas a cualquier casa y celebrar aun cuando fueras un perfecto extraño.

Bajo estas condiciones era muy dificil para "el convertío" que se encontraba practicamente afueriado por parte de sus amigos poder pasar la prueba. Especialmente cuando las demandas eran tan estrictas y un simple "merenguito" que bailara o un "traguito" así fuera de "Ponche Crema de Oro" o "Vino Tinto Campeón".

Salir detrás de las caravanas que a ritmo de merengue salían a recorrer las calles de los pueblos, dejaba a un creyente practicamente descarriado. Solo hacía falta que un anciano de la iglesia lo viera y automáticamente ya quedaba en disciplina y el creyente nuevo con tal de no pasar por la verguenza optaba por declararse "descarriado".

Al llegar el més de Enero había que salir a hacer un tremendo trabajo para traer a todos aquellos que habían  "Cambiado a Cristo por la Navidad".

Este corito servía entonces de recordatorio, de advertencia y hasta se convertía en una plegararia del pastor: "Sin Cristo en la navidad el mundo te ofrece engaño, no dejes a Jesucristo por fiesta de fin de año".

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