La gran mayoría de los seres humanos, para no generalizar o no tener que decir todo el mundo prefieren no tener que pensar en la muerte. Muchos no sólo preferirían no tener que pensar en eso sinó que el solo pensamiento en la muerte les causa pavor.
El joven "no le para" a la muerte y hasta piensa en ella como algo que está muy lejano. Algo que sucede cuando ya los años han pasado, cuando ya nos volvemos ancianitos. Siempre recuerdo cuando niño que escuchábamos decir: "se murió un viejito en la calle tal"
Los que estan "disfrutando" su vida a plenitud como el joven aquel que meciona la Biblia, a quien la muerte se le aparece y le dice: "Necio, esta noche vienen por tu alma y lo que has amontonado para quien será. Estos en el presente no les importa lo que puede pasar en el futuro,y dicen de la boca para afuera "Algun día uno se tiene que morir" o cuando estan presos de algun vicio dicen: "De algo uno se tiene que morir". Lo último que les pasa por la mente es hacer provisión para el más allá.
Paradógicamente estos son los que al pasar por una casa fúnebre o por el cementerio "se prescinan" (Persinan) y se golpean el pecho, cuando pasan por el frente de una fábrica de
"cajas de muertos" (ataúdes) viran su rostro para no mirar y si por accidente miran una caja que les parece
bonita se dan en el pecho y recitan varias veces "para su dueño"
Estos son los mismos que cuando se ven afectados por algun quebranto comienzan a invocar a "todos los santos". Cuando comienzan a sentir los abrazos helados de la muerte se enternecen y piden clemencia.
La muerte quiérase o nó, reconózcalo el ser humano o nó, produce temor, temor a lo desconocido, temor a que pueda ser verdad todo lo que se dice que va a suceder con uno después de morir, porque aun los más entendidos en la materia sólo pueden establecer sus tesis en el terreno de la especulación, ninguno de los que niegan la existencia del alma pueden saber con seguridad qué va a ser de la suya después de la muerte.
Puede especular, y las especulaciones por lo regular son las aspiraciones de nuestro ser.
Una cosa hay segura y es que se vive más tranquilo cuando se tiene la confianza y la seguridad de que si morimos hoy, podemos saber hacia dónde se dirige nuestra alma, sin necesidad de esfuerzo por controlar la mente.
La Biblia dice claramente: Está establecido al hombre que muera una vez y después de esto viene el juicio. Hebreos 9:27.
y en 1ra de Tesalonicenses 4:16 nos enseña que: "El Señor mismo descenderá del cielo con voz
de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos
en Cristo se levantarán primero."
La muerte es inevitable, lo que le espera al hombre después de la muerte no lo detiene el hecho de que él no lo crea. Lo único que dá tranquilidad a la hora de pensar en la muerte es hacer provisión ahora para cuando llegue ese día, sea hoy o sea de aquí a muchos años.

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