Mucha gente, tanto hembras como varones se resisten a entrar con dignidad en la vejez, como si fuera algo que pueden evitar. Muchos viven tan aferrados a la idea de una eterna juventud que sienten pánico ante la idea de envejecer.La razón principal para resistirse a la vejez es porque ésta se ha asociado siempre con el deterioro físico, o sea con una serie de enfermedades típicas de la vejez.
Tambien el temor de perder el glamour, el brillo, la elegancia, el atractivo es otra de las razones por las que muchos se resisten a entrar en ella. Todo esto se necesita cuando la personalidad y los atributos interiores del ser dicen muy poco. Lo necesitan tanto hombres como mujeres cuando andan en una carrera de conquista.
Nadie puede negar que ha tenido su época en la que al verse ya en el umbral del medio siglo inicia una guerra psicológica, que bien pudiera denominarse la guerra del pataleo, un contéo regresivo de su edad, pero que al verse inevitablemente entrar en esa edad, si su mente está en coordinación con su cerebro, comienza a ubicarse en el tiempo y el espacio.
Al hacerlo abandona el pataleo y lentamente se va acomodando a las cosas que son caracteristicas de su edad, las comienza a disfrutar y la cuenta regresiva de los años se invierte, ahora es su deseo poder llegar más rápido a la edad del retiro.
Desafortunadamente esto no sucede con todos, muchos se resisten a abordar con gallardía cada época de sus días y se pierden la magia que tiene su edad y al abrir los ojos a la realidad se les ha hecho muy tarde y se quedan sin haber disfrutado ni lo uno ni lo otro.
Su afan por mantenerse joven se refleja en sus actitudes, su afan desmedido por quitarse o ponerse algo del cuerpo, sus actividades recreativas, su vestimenta, en muchos casos hasta el vocabulario, son típicos de una edad que ya se fue, y que los delata. Se ofenden fácilmente cuando alguien se equivoca y les llama viejo o vieja.
El secreto para arribar la vejez llenos de alegría y de satisfacción, sin guerras psicológicas en contra de la pérdida de los atributos físicos, las canas, las arrugas es aceptar la realidad, darle gracias al creador por haber permitido llegar hasta allí, conocer y reconocer las cosas que tienen valor eterno y seguirlas con ahinco y con anhelo, desechando asuntos pertenecientes a los deseos de la carne, entender que son pasajeros e imponerse contra ellos.
No siempre el deterioro físico estará asociado con el envejecimiento. La Biblia nos relata la historia de muchos hombres que murieron llenos de vigor, como fue el caso de Moisés y aun otros que Dios tuvo que trasponerlos y no gustaron muerte, como Enoc y Elías. Estos fueron hombres que caminaron con Dios.
Vivir en una eterna resistencia contra la vejez lo único que consigue es colaborar con el deterioro físico, mental y espiritual de la persona. Al aceptarla podrás encontrar los encantos que tiene, y disfrutar cada etapa de ella.
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