Tuesday, June 7, 2011

EL TEMA DEL DIEZMO

El tema del Diezmo le pertenece a las iglesias evangélicas y sus fieles y no es asunto de manejo público, no está para ser discutido con individuos que no van a lograr entender por más que se les explique, porque es un tema que como toda la palabra de Dios deberá ser discernido espiritualmente.

Sin embargo en vista de la ola de críticas que genera este tema, muy específicamente en estos tiempos de crisis económica en el que cualquier excusa es válida para no cumplir con los mandamientos establecidos, los que tenemos el manejo del tema nos vemos en la responsabilidad de arrojar cierta luz al respecto, especialmente a aquellos cuyos corazones se han endurecido.

Me mueve a escribir a este respecto el número de personas que se me acerca y me dice: No voy a la iglesia tal, porque el pastor se ha hecho rico con los diezmos de sus miembros o en esa iglesia se habla mucho de diezmos y ofrendas.

El tema del Diezmo que antes era tema doctrinal del que se hablaba solo en las clases a los nuevos miembros ahora se ha convertido en tema de predicaciones dirigido tanto a creyentes como no creyentes y las razones son obvias: La iglesia evangélica ha evolucionado y se han abierto ciertas fronteras que ha producido un crecimiento enorme.

Con esta  apertura muchas personas que han sentido la necesidad de buscar a Dios de corazón, pero que no estaban dispuestos a sujetarse a una serie de dogmas, restricciones innecesarias, han encontrado el camino. Pero junto con ellos tambien han venido los que necesitan mantener cierta apariencia de piedad,  que quizás les gusta la música, los encuentros sociales o cualquier otra cosa de la iglesia evangélica, pero que no han tenido un encuentro verdadero con Dios y se convierten en los críticos de todo lo que oyen dentro de la iglesia, incluyendo el tema de los Diezmos.

Nadie que ha nacido de nuevo va a encontrar tropiezo con ningun tema doctrinal que se le aplique. Solamente aquel que no ha nacido de nuevo se entristece cuando escucha hablar de finanzas. Este fue el caso del joven rico que relata la Biblia.

Vino a Jesús y le preguntó qué debo hacer para ser salvo, cuando Jesús le tocó el tema de las finanzas, se entristeció. (Lucas 18:18)

El problema más serio que tienen los críticos del Diezmo es más de justificación  que financiero. No es verdad que apartar diez dolares de cien o cincuenta de quinientos, va a producir inestabilidad económica a alguien.
Si analizamos lo que el Diezmo significa (una décima parte de nuestro salario) nos damos cuenta que en términos de números reales, lo que se va a dar para la obra es una insignificancia, comparado con lo que sin ningun tipo de reservas gastamos en cosas innecesarias.

Para acentuar esta aseveración se hace menester nombrar un caso patético: ¿Cuántos de los críticos que vienen con las quejas de que no van a la iglesia porque le quieren imponer el Diezmo, se les hace tan fácil y hasta hacen alarde del dinero que se gastan en una noche de  discoteca?  ¿Cuántos de los hombres que no pueden dar Diez dólares para que su esposa o  su hijo eche en el platillo de las ofrendas, no tienen ningun reparo en pagar una botella de ron a un amigo?   Podríamos enumerar tantos casos que usted se cansaría y dejara de leer, pero sabemos que el lector conoce mejor todos estos ejemplos.

En síntesis reiteramos: el problema no es financiero. Una persona que gana quinientos dólares a la semana y lleva cincuenta (cabe destacar que si llevas más es precisamente porque ganas más) a la iglesia donde le esperan con un local pintado, decorado, con aire acondicionado, alfombrado, un equipo de música, micrófonos, sonido, cámaras de video, un local que paga un alquiler que dá miedo mencionar.   Un Pastor y un equipo de intersesores que mientras usted duerme él vela y ora para que Dios le prospere en su trabajo, para que Dios le preserve su salud física y espiritual.

Vamos! no seas mezquino, póngale precio a todas esas amenidades y dígame si el problema es de caracter financiero o es un ensañamiento contra la sana doctrina que usted utiliza a su antojo como excusa para no buscar un encuentro real con  Dios.

La próxima vez que usted escuche hablar del Diezmo, si no tiene nada importante qué decir, guarde el noble silencio, para que no se vea amontonando ascuas de fuego sobre su cabeza.

1 comment:

Anonymous said...

Muy buena ensenanza........nadia