Tuesday, June 21, 2011

LAS ARMAS DE NUESTRA MILICIA

Cuando jóven, los niños  hacíamos nuestras demarcaciónes territoriales en las calles de nuestro barrio y sólo compartíamos con los de nuestro alrededor. A los que venían de otros sectores, aunque eran del mismo barrio lo teníamos como intrusos.

Mientras nos manteníamos en nuestro territorio éramos "guapos", sentíamos la seguridad de sabernos rodeados de nuestros hermanos y amigos mayores de edad que nos podían defender en cualquier pleito que echáramos. Cuando salíamos del área evitamos cualquier enfrentamiento con otros jóvenes de otro sector y si un pleito con ellos se hacía inevitable corríamos para acercarnos lo más posible a nuestro territorio. Al llegar allí nos erguíamos con aire de guapeza y echábamos el pleito.

Esto nos recuerda cómo el creyente debe mover a su propio terreno; el terreno espiritual,  sus  enfrentamientos con el enemigo "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne" 2da Corintios 10:3 y los creyentes en Cristo  "no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes." Efesios 6:12.

Cuando Pedro se opuso a que Jesús fuera entregado para ser cruxificado, el Señor Jesús le dijo: "Apártate de mi satanás" Mateo 16:23. Jesús no se quedó en el terreno de Pedro sinó que se movilizó inmediatamente al espiritual y así pudo ver que quien hablaba por boca de Pedro era el enemigo de la justicia.

No hay peor derrota para un cristiano que cuando se enfrenta al enemigo fuera del terreno espiritual. Cuando se enfrenta al hermano haciedo uso de las armas carnales,  en plena desobediencia de  las recomendaciones del apóstol Pablo que dijo: "Las armas de nuestra milicia no son carnales sinó espirituales en Cristo Jesus" .

Durante la época de oro del boxeador mexicano Julio Cesar Chavez, el tambien popular boxeador Hector Camacho, quien no tenía las cualidades para enfrentar a Chavez quiso echar un pleito con él y en lugar de hacer que Chavez bajara a su terreno,  él trató de subir al de Chavez y esto le costó una derrota contundente y una paliza que el mudo boxistico de aquel entonces se hizo eco.

En un gesto de orgullo al ser entrevistado Camacho dijo: "Me descuartizó" (con otros términos), pero me gané mi dinero.

El creyente con tal de ganar su "dignidad", nunca debe enfrentarse al enemigo en ese terreno, nunca debe salirse del terreno espiritual a pelear por su verdad ni su dignidad, porque el que defiende a los justos es Jehová y es El quien exhibirá la justicia de sus hijos.  Salmos 37.

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