Friday, June 8, 2012
VOY A ORAR POR TI.
Estoy orando por tí. Vamos a orar por eso. Oremos por esa familia, son expresiones que por la regularidad con que se pronuncian han venido a ser, si se quiere, parte del vocabulario de muchos, inclusive de gente que no han desarrollado en su vida la práctica de la oración sin cesar.
Parece ser que se ha convertido en un simple decir y hasta se usa el término para decorar con tono de religiosidad una conversación verbal o escrita.
No hay maldad deliberada en ello, sin embargo, si se tiene el conocimiento de lo que el término implica pudiéramos ser un tanto más cuidadoso a la hora de decir "Voy a orar o estoy orando por tí". Cuando decimos: voy a orar o vamos a elevar una oración esto envuelve una promesa; y el término "estoy orando" es un compromiso que se hace.
En su libro de Eclesiastés 5:4-5 el gran sabio Salomón expresó lo siguiente: "Cuando a Dios haces promesa no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos (Es una gran insensatez la de aquel que promete y no cumple). Cumple lo que prometes y si sabes que no vas a cumplir entonces no prometas. Verso 5: "Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas".
Para decir voy a orar o estoy orando por alguien o algo lo primero que hay que entender es ¿Que es orar? Orar va más allá de lo que nos hemos acostumbrado, orar es entablar una conversación con Dios y si hemos hecho la promesa a una persona, si le hemos dicho voy a orar por tí, lo saludable sería que cuando hables con Dios menciones a esa persona, aunque desconozca la causa.
La oración es una conversación con nuestro Padre celestial y así como prestamos atención y esperamos que nos pongan atención cuando sostenemos una conversación, así mismo espera el Padre que nos comportemos cuando vamos a conversar con él.
De ahí que el momento de oración se convierte en una lucha espiritual porque nuestro espíritu a la verdad está presto, pero nuestra carne es débil (Marcos 14:38).
En esta lucha espiritual se hace necesario sujetar al cuerpo a esa posición de rodillas que rechaza, abrir la boca en alabanzas al altísimo hasta que cuerpo y mente lleguen a una afinidad y se haga la conección con nuestro Padre celestial, entonces allí mencionarle la persona a la que hicistes promesa de orar por él y mencionar la causa por la que prometistes orar.
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