Uno de los pasatiempos que más disfrutábamos cuando éramos niños era escenificar las peliculas que veíamos el Domingo de Matiné en el viejo Cine Luna de mi Barrio.
Cuando nos tocó armarnos con pistolas hechas de palo y revolveres de "Mito" para hacer una réplica de la pelicula "El Bueno, El Malo y El Feo" (The Good, The Bad and The Ugly) recuerdo la dificultad que teníamos que enfrentar de que nadie quería ser ni el feo ni el malo. La competencia entre los niños era fiera por el papel de El Bueno. Por supuesto que siempre el más malo de nuestro grupo se quedaba con ese papel.
En la nueva generación que se ha levantado en nuestra sociedad el bueno es menospreciado. El Feo siempre sale siendo el más popular y al Malo todos quieren emular.
No es de extrañarnos por qué gente que tienen todos los dotes de hermosura añaden adornos a sus cuerpos que ante la vista de la sociedad conservadora los hace ver Feos. Gente buena "que no matan una mosca" encuentran satisfación proyectándose como malos y los malos siempre buscando la forma de convencer que son buenos.
Esto lo podemos ver claramente en la sociedad que nos ha tocado vivir. Se ve reflejado en seudónimos "Nick Names" que se apodan en los foros sociales, como si fuera tan bueno ser malo, como si fuera hermoso ser feo y como que es malo ser bueno.

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