Cuando David salió a pelear contra el gigante Goliat, en un acto simbólico David movió el pleito al terreno espiritual. David no le respondió con la misma moneda, no le devolvió los insultos, las calumnias, los improperios, las difamaciones, las malas palabras que por cuarenta días el filisteo había pronunciado contra el pueblo de Dios
Ni siquiera quiso utilizar las mismas armas, no porque no las tenía, las tenía y mejor que las del filisteo, tenía las armaduras del rey Saul y las rechazó porque entendía que a quien el filisteo había desafiado era al Dios de israel.
En este sentido David opta por llevar el pleito al terreno espiritual. Es incomprensible e ilógico a la mente humana que un muchacho de baja estatura y de buen parecer vaya a enfrentarse a un gigante "armado hasta los dientes", con una simple onda y cinco piedrecitas. El propio Goliat le reprochó a david aquel acto, porque no lo entendía. El verso 43 de 1 de Samuel dice: Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses.
La única explicación que tiene esta victoria de David contra Goliat es que allí se operó un milagro. No fue la piedra, no fue la puntería de David, no fue su fuerza, no fue su destreza, porque David supo movilizarse a tiempo y llevar su pleito al terreno espiritual.
En ningun momento David profirió maldición ni ningun tipo de palabras descompuestas en contra de su adversario. Las únicas palabras de David cuando estuvo frente a Goliat fueron: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.
Solamente cuando acudimos a las armas de nuestra milicia, las armas espirituales, el Señor se ve comprometido a pelear por nosotros. No puede defendernos cuando utilizamos la armas carnales. No puede Dios concedernos la batalla cuando echamos nuestros propios pleitos en el terreno del filisteo, el terreno de la sugestión verbal, las acusaciones, las difamaciones, las contiendas y demás.
La historia a la que hacemos alusión termina con unas palabras de aliento para el que sabe dejar que sea Dios quien pelee por él. Verso 50 1ra de Samuel: Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. (Sin utilizar armas carnales).

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