Tuesday, November 30, 2010

AMIGO….¿UN PESO EN EL BOLSILLO?

Después de haber compartido con sus discípulos por un  tiempo considerable, el Maestro de Galilea les llamó un día y les dijo: Desde hoy en adelante no les voy a llamar más mis siervos, sinó que los llamaré mis amigos, porque el siervo no conoce las cosas de su señor, sin embargo yo a ustedes les he revelado los misterios de mi Padre.

El Maestro siempre entendó la importancia de una buena amistad. Así lo demostró con la amistad que le unía a Lázaro y sus hermanas María y Marta. (Juan 11:5)

Hay  un adagio universal, muy popular entre los latinos  que dice: "Amigo es el ratón del queso" o lo que en buen dominicano se conoce como: "Amigo es un peso en el bolsillo".

En ambos casos este adagio evoca la angustia que se siente cuando alguien a quien se ha considerado un buen amigo falla, sin embargo, todo argumento es derrumbado con este pasaje bíblico donde Jesús llama a sus discípulos amigos y nos traza las pautas de una verdadera amistad. En una verdadera amistad  hay  confianza, no hay agendas ocultas, no hay misterios ocultos ni áreas grises.

Hay,  y debe siempre haber personas a las que podemos considerar nuestros amigos, personas a las que le podemos confiar nuestras cuitas. Aquellos que conocen nuestro sentir y no titubean a la hora de confiar sus más íntimos secretos sabiendo que se los vamos a guardar y confiados que ellos nos guardaran el de nosotros.
Gente a quien podamos acudir en busca de un buen consejo durante los momentos difíciles de nuestra vida

El Maestro confió en sus amigos y les reveló los misterios de su Padre, a cambio recibió la lealtad de aquellos que expusieron sus propias vidas por defender sus enseñanzas.

Hoy,  cuando los afanes de la vida y las condiciones que ha creado la sociedad moderna atentan contra la lealtad en las relaciones amistosas al punto de que muchas veces nos animamos a recitar el viejo adagio: "Amigo es un peso en el bolsillo" !Qué bueno es poder contar con uno!  alguien quien te "aguante la tabla mientras tu clavas el clavo". Esa persona a la que puedes llamar cuando el carro no te enciende y que a su vez sabe que te puede llamar a tí para cualquier situación que se presente. Alguien en quien puedes confiar tus preocupaciones y saber que tu espalda será guardada, así como tu se la guardas.

Que bueno es poder contar con alguien en esos momentos cuando el "peso en el bolsillo" no logra ocupar el lugar de ese buen amigo. Pero este tipo de amistad se cultiva através de la lealtad.

Cuando los Escribas y los Fariseos proferían todo tipo de improperios contra el Señor Jesús, sus amigos no se le unían "al coro", no se dejaban intimidar, no corroboraban ni aceptaban los ataques contra su Maestro porque le conocían y no daban cabida a ningun tipo de afrentas, sinó que estaban siempre listos para salir en su defensa, como salió Pedro, quien expuso su propia vida al sacar su espada y cortar la oreja del hijo del Centurión cuando este vino a prender a jesús.

Si aprendemos a cultivar ese tipo de amistad, a guardar la espalda de aquellos a quienes le hemos confiado la nuestra, podríamos sin temor alguno borrar de nuestro libro de poesías los versos:
 "El Ratón del Queso" y "Un Peso en el Bolsillo".

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