Los estandares de integridad moral de la más alta sociedad que nuestra influencia, el dinero o la fama nos pueda permitir acostejarnos, si fuésemos a utilizar el lenguaje popular dominicano "no le da ni por los tobillos" a los requisitos del mundo cristiano.En el principio de la formación de la iglesia de repente se presenta la necesidad de elegir una directiva de hombres que asistieran en la distribución de ayudas humanitarias a las viudas necesitadas de la época y los requisitos fundamentales para estos líderes eran lo que en nuestra sociedad entendemos como "asuntos personales que nadie tiene que meterse".
Se requería que el líder fuera: (a) De buen testimonio (reputación) y (b) Lleno del Espíritu y de Sabiduría. Hechos 6:1. Un poco más tarde el Apostol Pablo dá orden a un joven llamado Tito de organizar la comunidad eclesiástica y de nuevo se trazan las mismas pautas y similares requisitos para los que debieran ser escogidos: "Sea el anciano (lider comunitario) irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes (bien educados) que no sean acusados como libertinos o rebeldes. Porque es necesario -continúa diciendo Pablo- que el obispo (El Lider) sea irreprensible en su posicion de mayordomo, que no sea arrogante, ni de mal genio, ni dado al vino (borrachón), ni pendenciero, ni ávido de ganancias deshonestas. Tito 1.
El más íntegro, honesto, serio y trabajador en nuestra sociedad moderna queda corto ante estas demandas. Sin embargo estos requisitos muy bien pudieran ser insustituibles cuando se va a manejar la cosa pública, si es que se le quiere dar transparencia a su manejo.
En cada proceso electoral podemos ver através de campañas publicitarias en la televisión cómo los participantes en esas contiendas se exponen al más riguroso escrutinio y comienzan a descubrir cosas en la vida del candidato que parecían estar muy bien ocultas.
Qué bonito sería si los que nos van a dirigir pudieran sacar por lo menos una C en el examen de Moral y Cívica establecido por uno de los máximos líderes de la iglesia primitiva, el gran Apóstol Pablo.
Pero estamos acostumbrados a que nos dirijan líderes que no tienen una muy buena reputación y nos hemos hecho de la idea de que la vida personal de cada quien se respeta, aun cuando este se coloca en la vía pública. No hemos aprendido a marcar la
diferencia entre la "vida personal" de uno que va de la casa al trabajo y del trabajo a la casa y uno que maneja los asuntos públicos.
Por eso vivimos bajo la horrible impresión de que no importa si tenemos lideres maledicientes, ávaros, agresivos,adúlteros, alcohólicos. Total, Dios no mira lo de afuera y en definitiva esa es su vida personal.
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