Sunday, February 21, 2016

La alternativa: en el recuerdo de Alfredo Stroessner y el presente de Danilo Medina




DANIEL EFRAÍN RAIMUNDO

SANTO DOMINGO DE GUZMÁN.- Existe en esta América nuestra la rafa avis de un dictador en el recuerdo que hablaba muy poco, Stroessner del Paraguay. De Stroessner se habla, pero él mismo apenas decía palabras. Y así la dice, no la registran mucho los medios usuales de divulgación. El mundo con ese dictador difícilmente se enterraba.

Danilo Medina, el candidato casi se rasgaba su indumentaria para decir que «la República Dominicana no estaba prepara para la reelección y por tal razón no se iba a reelegir»… Que el nepotismo era asunto que no permitiría en su gobierno y que todavía la sociedad dominicana no estaba lista para una democracia. Aparentemente, la Cuyaya del Sur se ha leído a rayé a varios dictadores de nuestra América entre ellos a Alfredo Stroessner.

Hace unos años, sin embargo, el hombre fuerte de Asunción decidió practicar la locuacidad y habló hasta por los codos. No solo eso, sino que dijo unas cuantas cosas del mayor interés. De esas en que hasta el último monosílabo y la última como significan algo. No así en el caso de Medina que como político que es tiene facha de embustero; demagogo; simulador.

Y ¿qué dijo Stroessner? Pues Stroessner sencillamente quiso dar una explicación de su tipo de régimen político. Naturalmente que para tratar de justificar, no sin elocuencia por cierto, la tesis no democrática. Fue, no cabe duda, un intento serio; y una confesión paladina de su propia posición, muy singular y muy sincera que casi, casi, por ello ya que no por la tesis, lo hace digno de aplauso.

Hay algunas de sus frases a las que apenas hace falta el comentario:

«El Paraguay no está preparado para el lujo de una democracia.
«Antes de convertirme en presidente, Paraguay tuvo ocho presidentes en un año. Ahora tiene estabilidad y progreso.
«No se puede hablar de democracia cuando no se tienen carreteras, cuando el pueblo es analfabeto; cuando la gente necesitan alimentos.


Hay algunas de Medina que lo pone al descubierto con su trayectoria:

"No somos verdaderos demócratas, si hablamos una cosa en público y en la noche, en el mundo de las sombras, hacemos prevalecer el juego de nuestros intereses personales y grupales.
"No somos verdaderos demócratas si queremos hacer prevalecer nuestros intereses sobre los verdaderos y sagrados intereses de la nación dominicana.

"No seremos miembros fieles y verdaderos de nuestro querido PLD si no sabemos elegir, con altruismo y desprendimiento, lo que es mejor para nuestro partido.
“Cada vez más ciudadanos salen de la pobreza y se incorporan a clase media.

Insólita declaración para un Presidente que conoce más que nadie la alta tasa de desempleo, el gran porcentaje de pobreza, los bajos salarios que perciben los afortunados empleados y trabajadores; y sobretodo que el crecimiento económico que se pregona año tras año se queda entre los más pudientes de República Dominicana. Estas desafortunadas aseveraciones fueron expresadas en presencia de estudiantes de Agronomía y Agropecuaria de la Universidad Tecnológica del Cibao Oriental, que le pidieron apoyo para ejecutar un proyecto de siembra de 80 mil plantas de bambú en las márgenes del río Yuna y evitar así la inundación de las tierras de la provincia Sánchez Ramírez.
Estos son los puntos centrales del pensamiento de Stroessner y Medina, el hombre fuerte que hablaba poco y Medina el de los brinquitos sorpresas.

Debemos considerar sus palabras. ¿Las habéis escuchado en alguna otra parte? ¿Les notáis acaso algún sonsonete familiar? Son las palabras de un par de dictadores convictos y confesos, no lo olvidéis. Meditad en ellas con sumo cuidado, porque de que sean verdad o sofisma depende la certeza o error de la teoría política de la libertad. Nada menos. Y ¿cuál es en síntesis la tesis de Stroessner y Medina? Que la democracia ha de ser posterior al desarrollo cultural y económico del pueblo. Para el Paraguay de Stroessner y la Dominicana de Medina, estiman, la democracia es «un lujo». Eso vendrá mañana, cuando haya muchas escuelas, desayuno escolar, carreteras, y un más alto nivel de vida, y los funcionarios de mi gobierno estén devengando un salario de por lo menos un millón de pesos. ¿Les suenan esas palabras?

¿Estamos? Si este razonamiento (que no es sólo de Stroessner y Medina precisamente) es correcto, tenemos que ir a una revisión total de la filosofía jeffersoniana que considera a la libertad como un derecho inalienable que el hombre perfecciona en la experiencia del diario vivir.

En realidad, lo que el dictador del Paraguay y el dominicano plantean no es nada nuevo. Es el mismo mondo con diferente disfraz. Es simplemente lo que Francois Bondy ha llamado con frase feliz Kemalismo reformista, fenómeno que se observa ahora en los ya medios viejos estados afroasiáticos.

Sea como fuere, esa posisicion se traduce en una alternativa: progreso material a costa de la libertad y el estado de derecho o todos los riesgos y responsabilidades de la democracia plena.
Pero esta alternativa ¿es realmente varadera? ¿Es cierto que la democracia es un lujo? ¿Son incompatibles la libertad y el progreso material? ¿Es posible aprender a ser libres bajo la esclavitud de una tiranía de estado o una dictadura con «respaldo» popular?

Estas cosas no las aclaran los dictadores. Ni aun uno tan franco como el muerto de Stroessner del Paraguay ni la Cuyaya del Sur en República Dominicana. Si la Cuyaya del Sur gana las elecciones en próximo mes de Mayo, tanto Euclides Gutiérrez y Felucho Jiménez caminan pregonando que volaré de nuevo en el 20 la Cuyaya del Sur que es lo mismo que decir Danilo Medina Sánchez recordando aquella parodia Batistiana:

«Y la grulla no morirá», decía el General Batista.

¡Dominicanos, y la Cuyaya no morirá!, recordando al ovejo, Bosch.

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