Desde el principio mismo de la creación el hombre ha ido acomodando sus malas acciones a una serie de interpretaciones de lo que a su modo de ver las cosas es malo o es bueno. En cada caso, cuando encuentra que lo que más le gusta es malo inicia su propia campaña publicitaria para pregonar que no es malo, que todo depende de como se mire.Con el pasar del tiempo el hombre ha ido buscando ideas, filosofías, tesis que justifiquen sus acciones sin que estas les parezcan estar en contra de lo establecido por Dios. Sus hechos se van acomodando a sus pensamientos y estos pensamientos apuntan de contínuo hacia el mal. "Y vio Jehova que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazon de ellos era de continuo solamente el mal."
Es por eso que en la sociedad que nos ha tocado vivir nada por muy descompuesto que sea parece ser malo al entendimiento propio del humano.
La industria de maldad ha logrado venderle a las nuevas generaciones, un nuevo manual de conducta en donde la moral, el pudor, el respeto. Todo lo bueno, todo lo puro, todo lo de buen nombre, simplemente no parece existir.
Con este nuevo manual de conducta cada cual hace como bien le parezca sin sentir la necesidad de dar cuenta a nadie, ni siquiera a Dios ante cuya presencia, dice la Biblia; toda rodilla se doblará.
El uso de este manual de conducta no parece escapar ni siquiera a los creyentes del evangelio, los cuales están llamados a hacer las cosas diferente, segun Romanos 12:2.
El creyente, a quien le debiera ser indiferente cómo se comporta la sociedad, cómo hacen las cosas los que no han nacido de nuevo, cómo hablan, cómo se visten, cómo actúan; hoy simple y llanamente se ha acomodado a su manual de conducta y nada le parece malo.
Triste condición la de aquel que no abre sus ojos para ver cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios, ya que solo una horrenda espectación de juicio les espera. Isaías 5:20-21.
Por el solo hecho de que el manual de conducta que utiliza la sociedad moderna no condena tus malas acciones, por ello no quiere decir que está bien. El llamado a los creyentes es a no conformarnos (acostumbrarnos o amañarnos) a este mundo, a esta sociedad, sinó mas bien a transformarnos por medio de la renovación del entendimiento que Dios nos ha dado.
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