Monday, May 30, 2011

NO SOMOS EXCLUYENTES

La posición de separación que toma el creyente cuando conoce a Jesús, no es una actitud de exclusión, como lo han querido sugerir los que quieren vivir en medio de los dos mundos, mas bien responde al establecimiento de niveles.

El Señor mismo dijo: "El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama". Lo que deja claramente establecido que en su reino no hay término medio y que el nivel lo determina cada cuál individualmente. Si alguna exclusión se puede asimilar en esta posición del creyente, la hace la palabra misma.

En cada caso de cada discípulo que el Señor llamaba, lo apartaba de sus viejas maneras de vivir. No les decía "amame" y cree en mi, les decía "sígueme". Andrés y Simón fueron vivos ejemplos de esto, cuando el Señor los llamó, abandonaron sus redes, sus viejos compañeros de pesca, aun sus barcas las dejaron para seguir a Jesús y a cambio el Señor los convirtió en pescadores de hombres. Les cambió los planes, sus agendas, sus viejas maneras de vivir.

Andrés y Simón no fueron casos aislados, lo mismo hicieron todos los que decidían seguir a Jesús. Lo hizo Felipe: El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.

Saulo de Tarso era un Fariseo de Fariseos, celoso de la ley, un hombre influyente en la politica de su pueblo. Cuando conoció a Jesus su agenda completa fue transformada. Se apartó y duró catorce años siendo instruído en lo que debía hacer, para luego darnos el consejo de Efesios 4:12 que dice: En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.  Habría que preguntar ¿Qué parte de este consejo es que no logran entender los que quieren seguir el mismo estilo de vida que llevaban antes de conocer a cristo?

En definitiva, servir a Jesús implica hacer un aparte en nuestra vida, dar un giro, cambiar nuestra pasada manera de vivir.

Nosotros no somos la excepción, no podemos decir que seguimos los pasos del maestro arrastrando toda clase de viejas costumbres, haciendo todo tipo de alianza con viejas amistades, enredados en las mismas actividades que en nada glorifican al Señor.

Quiere decir con esto que debemos secluírnos y abandonar las viejas amistades? En ninguna manera, todo lo contrario, desde que nos convertimos tratamos diligentemente de presentarles al Maestro e instarles a que tambien ellos puedan ser partícipes del poder transformador de nuestro Señor. Felipe llamó a su amigo de antaño Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley". La mujer Samaritana se apartó de su vieja manera de vivir: Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

No podemos seguir a Jesús arrastrando todas nuestras viejas costumbres, enredados en las mismas actividades, envueltos en alianzas con las mismas amistades. Incluso cuando muchas de esas alianzas amistosas sólo nos dejaron un  mal sabor.

No quiere decir con esto que abandonamos las amistades, mas bien las invitamos a que vengan a compartir nuestra nueva vida, manteniendo nosotros el nivel que hemos alcanzado a los pies del maestro.

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