Por César Román, autor de El Camino hacia ti mismo.
¿Quiere saber porque el Magnate Donald Trump se excedió en sus palabras contra los mexicanos diciendo que muchos son violadores y traen drogas y crímenes a Estados Unidos? ¿Quiere saber por qué algunos líderes políticos hacen declaraciones y toman decisiones a todas luces descabelladas?
La repuesta es que estos líderes padecen del SÍNDROME DE HUBRIS.
Según los expertos el síndrome de hubris es un término griego que puede traducirse como "exceso" y es un trastorno de personalidad que sugiere una inmodestia o confianza en sí mismo extremada, especialmente cuando se disfrutan las mieles del poder. Esta es una patología que reúne determinadas particularidades, entre ellas narcisismo y falta de humildad. La persona con este síndrome cree que lo sabe todo, que todo lo que piensa está correcto y en el transcurso de su mandato va perdiendo perspectiva de la realidad. Este individuo ve el mundo como un lugar para la auto-glorificación, habla exaltadamente o como un mesías, tiene desprecio por otros; y recurre a acciones impulsivas, como era obviamente el caso de Adolfo Hitler.
David Owen, ex-político y neurólogo británico, ha publicado un libro que se titula 'En el poder y en la enfermedad'. En él analiza la tendencia que tienen los individuos con demasiado poder a creerse dioses, infalibles e intocables. El escritor cita el caso de George Bush y su decisión de participar en la guerra de Iraq, entre otros casos.
Puedo adivinar que pasan por la mente de ustedes muchos políticos (con birrete o no)con esta patología, pues son pocos los que llegan a las altas esferas de poder que logran escaparse del trastorno, ya que el entorno ayuda a crear esos personajes llenos de arrogancia con un ego que destila orgullo y autocracia . Una vez en el poder, empiezan los halagos, la adulación y las ínfulas, y estos seres se emborrachan de gloria y empiezan a actuar como dioses que pierden el sentido de la realidad. Esta es la enfermedad del poder.

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