Tuesday, May 5, 2015

Te maquillas o te embarras



El arte de maquillarse es un proceso de doble filo (con permiso de los varones). El maquillaje es casi una ciencia, debes conocer no solo la anatomía del rostro, sino los mil y un elementos que incluye desde una inmensidad de colores y brochas, hasta técnicas y trucos que ayudarán a resaltar la belleza femenina, o por el contrario, a terminar embarrada como un payaso.

Esta lección del maquillaje me hizo reflexionar sobre un tema que nos compete a todos los hijos de Dios: la doctrina.  ¿Usted dirá y que tienen en común el maquillaje y la doctrina? Y yo le contesto: en que el uso  inadecuado de ambos, producirá un efecto secundario, que en vez de ayudar, terminará embarrándote.

La doctrina está formada por un conjunto coherente de ideas, enseñanzas o instrucciones en lo que se basa nuestra  fe y tiene una única fuente: la Palabra de Dios. Esto quiere decir, que la doctrina es todo lo que creemos y somos según Dios y no los hombres. Pablo le aconseja a Tito “pero tu habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1); también exhorta en 1Timoteo  4:16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. Esto lo dijo pensando en el equilibrio que debe presentar un líder piadoso entre su santidad personal y la enseñanza pública, que debe ser fiel a la Palabra.

Cuando la doctrina deja de ser Fiel a la Palabra de Dios, entonces se convierte en la fábula que describe 1 Timoteo 1:3-7, un caso que aconteció en Éfeso y que está a la puerta de nuestra realidad hoy día. Predicaciones llenas de fábulas, es decir falsas ideologías, filosofías y una variedad de temas que no llevan a ninguna parte.  Cuando la doctrina se aparta de la verdad, entonces  los sermones se convierten en comerciales, ofrecen trueques “bendiciones de Dios a cambios de…”; también se convierten en Entretenimiento, creando una sensación agradable  entre los oyentes, llenas de anécdotas, cuentos de caminos, que en vez de llevar a la Cruz, llevan a la reflexión personal de quien las diseñó, que generalmente goza de una opinión halagadora entre sus seguidores.

“Se los advertí tantas veces hermanos  míos”

Si Pablo estuviera vivo y nos enviara una carta, ¡Usted imagina lo que diría! Pienso que después del saludo, abordaría nuestra creatividad al crear las versiones bíblicas que abundan hoy día: la extra bíblica y la anti bíblica, y después continuaría diciendo: “Se los advertí tantas veces hermanos  míos”.

Pero estamos a tiempo de ¡hacer un alto!, y como dice Efesios 4:14, dejemos de ser niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo.

Iglesia, es tiempo de madurar en el conocimiento de la palabra, para tener fundamento y detener toda clase de errores e interpretaciones falaces de las escrituras, promulgadas por personas con cualidades maravillosas de oratoria, dominio escénico, capacidad de negociación,  motivadores, pero muy lejos de ser llamados siervos de Jesucristo.

¡Basta de embarres! Necesitamos volver a la cruz, a la sana doctrina de los apóstoles, aquella que muestra la verdad revelada; en ella está el fundamento para el crecimiento y la madurez del creyente; en ella está la revelación del amor eterno de Dios por cada uno de sus hijos.

Entonces, ¿Te maquillas o te embarras?

Agueda Suárez

www.yosoydinamico.com

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