Friday, May 25, 2012

¿ENTIENDES LO QUE LEES?

Escudriñad las Escrituras.  El término escudriñar significa: Examinar, indagar y averiguar algo con cuidado y atención.

Escudriñar las Escrituras es un mandato del Maestro que va más allá de leer la Biblia.

Tanto la historia biblica como la historia del pueblo judío nos enseña que los alumnos de la antiguedad se sentaban en el suelo alrededor de su maestro para estar mucho más atentos a sus enseñanzas.  Los discipulos se sentaban a los pies de su Maestro Jesús. Los alumnos que se dedicaban a estudiar la ley se sentaban a los pies de sus rabinos o maestros de la ley.  Pablo fue instruído a los pies de Gamaliel Hechos 22:3. Es a este acto que se le puede llamar escudriñar las Escrituras.

No hay un sólo verso de la Biblia que sustente el argumento de los que dicen, yo no voy a la iglesia, pero yo siempre oro y leo mi Biblia.
Desafortunadamente para ellos, eso no es lo que enseña el Maestro cuando dijo escudriñad las Escrituras y por ende no están obedeciendo al mandato del Señor.

Para escudriñar las Escrituras es imprescindible congregarse, es imprescindible instruírse en la Palabra através de los estudios biblicos de una congregación. Es imprescindible recibir las enseñanzas contenidas en las Escrituras de parte de aquellos que se han dedicado a escudriñarla, a indagar, a investigar.

La Biblia no es de interpretación personal y cuando una persona se aisla para leerla sin la guianza del Espiritu Santo que viene através de aquellos que tienen la revelación de las Sagradas Escrituras,  puede terminar el individuo confundiéndose sin necesidad.

El evangelista Felipe fue enviado por el Espiritu a Gaza a un Etíope, funcionario de Candace, reina de los etíopes. Hechos 8:31 "Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?
El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. "

Cuando terminó de leer el pasaje que se encontraba en el libro de Isaías en la Biblia, el etíope le preguntó a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?

Es evidente que para el estudio de la palabra de Dios es menester dejarse guiar por aquellos que se han empapado de esa palabra, que han investigado y que se dejan usar del Señor. Felipe no fue donde el etíope por capricho, ni por asuntos personales. Fue enviado por el Espiritu.

El Etíope conocía el pasaje de Isaías 53, Felipe tenía la revelación. El etíope no estaba buscando añadir conocimiento a su intelecto, leía las Escrituras con un corazón abierto y aunque estaba empapado de lo que estaba leyendo en humildad pidió la guianza y el resultado fue su nuevo nacimiento.

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