El desplome de la edificación, ubicada en la intersección formada por las calles General Luperón y Arzobispo Meriño, sorprendió a los moradores de la Zona Colonial, muchos de los cuales salieron huyendo, pensando que se trataba de una acción terrorista.
De inmediato, unos obreros que trabajaban en el área llevaron escaleras e iniciaron la labor de evacuación de algunas personas que se encontraban dentro del edificio.
Los bomberos fueron notificados de inmediato, pero tardaron unos diez minutos en llegar.
Los obreros prepararon el escenario antes de que llegaran los bomberos, lo que permitió que la acción fuera más rápida y efectiva.
Personas que se encontraban en las inmediaciones cuando el viejo edificio empezó a derrumbarse, criticaron a los bomberos y consideraron debieron ser más eficientes, porque a pesar de la cooperación de los obreros, la señora Nidolka Torres se lastimó una pierna.

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