Friday, September 23, 2011

MIRANDO LO QUE ESTA RESERVADO PARA DIOS

Al cierre del Antiguo Testamento, después de Jehová haberlo hecho todo por su pueblo, después de haberles sacado de esclavitud, entregado la Ley, los reyes y los profetas y cuando sólo falta que llegara el Cristo para consumar la obra redentora de Dios, nos dice Malaquías 3:18 Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

Intentar en estos días analizar esa diferencia es colocarse en una posición indeseable por parte precisamente de los que se han dado el lujo de rechazar el sacrificio de Jesús en la cruz, pero que no aceptan su condición.

Muy cierto es que no nos toca a nosotros separar el trigo de la cizaña. Entendemos que es una tarea del Padre, sin embargo cuando se nos ocurre hacer el señalamiento sobre la diferencia a la que hace mención Malaquías, encontramos que aquellos que han rechazado al Mesías, apelan a frases bíblicas muy comunes.

No me juzgues, Dios mira el corazón, son algunas de las excusas para mantenerse al margen de la vida de consagración a la que Dios nos ha llamado.

Para bendición nuesta Dios nos ha equipado con la tegnología de estos últimos tiempos y nos ha provisto de un foro social en el que el ser humano, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, descargan todo lo que hay dentro su corazón, haciendo así posible que veamos esa parte del ser que sólo Dios puede ver.

Su palabra no se equivoca cuando en letras rojas nos dice: ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. Mateo 12:34-37.

No es coincidencia que tanto en nuestro entorno como en los foros sociales encontramos personas que muestran una piedad que va más allá de lo normal. Se hacen declaraciones de Fe, mensajes de mucho positivismo, reflexiones positivas y con los mismos dedos que teclan esos mensajes aparentemente salidos de un corazón noble, el día que alguien les toca la tecla equivocada, irrumpen en una desintería verbal  (en nuestro entorno) o "Teclal" (de teclas en el monitor). Maldicen a quien antes bendecían, al que consideran su adversario.  Utilizan todo tipo de calificativos, peyorativos contra su hermano ignorando lo que la misma Biblia a la que se abocan dice: "Pero yo os digo que todo el que se enoja con su hermano será culpable en el juicio. Cualquiera que le llama a su hermano "necio" será culpable ante el
sanedrín; y cualquiera que le llama "fatuo" será expuesto al infierno de fuego.



El apóstol Santiago hablando sobre la lengua (instrumento que se utiliza para externar lo que hay en el corazón) dice:  "Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.
De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?  Santiago 3:9-11

Cuando alguien te señala este tipo de actitud, no te está juzgando;  es que has abierto las puertas de tu corazón para que se pueda ver lo que allí hay.

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