Transportarse por carretera de un punto a otro cualquiera de la República Dominicana le da al viajero observador la oportunidad de ser testigo ocular de un paraíso diferente al que los gobiernos nos venden a través de su departamento de turismo.
Este paraíso no se esconde sinó sólo a la vista del que lo mira y no lo ve. Este es:
EL PARAISO DE LOS SUEÑOS TRUNCADOS.
En este paraíso se levantan edificaciones sin ventanas, sin techos, sin pintura. Edificaciones que decoran no sólo las carreteras que nos llevan en un largo viaje, sinó tambien las calles de nuestros barrios, tanto de la clase baja como de la media baja y hasta, ¿por qué no? De la clase alta.
Estan en todas las esferas y decoran campos y ciudades, sin embargo muy pocos se detienen a analizar ¿Cuáles razones llevaron a su dueño a detenerse y despertar en mitad del sueño?.
O es que nos dirá alguien que cuando el propietario de una de esas edificaciones que decoran El Paraíso de los Sueños Truncados, dio el primer picaso, sus planes eran dejarlo sin plato, sin ventanas, sin pintar. Dejarlos en mitad de la construcción?
Una de las más poderosísimas razones para que el sueño se detuviera en mitad de la noche, son la inestabilidad que presentan los gobiernos que rigen ese paraíso.
Se comienza la construcción durante un gobierno que promete que las cosas van a mejorar, que promete una economía estable, que promete una recompensa a cambio de un trabajo hecho durante los comicios electorales y cuando se en cuentran en medio de la realidad, llega la hora de despertar.
A esperar cuatro años más para ver si se puede retomar el sueño de finalizar las contrucciones que se levantan en El Paraíso de los Sueños Truncados.

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